Pese a que Pemex admitió afectaciones tras la explosión del pozo Krem-1, ubicado en la zona rural de Las Choapas, al sur de Veracruz, la fuga de hidrocarburo sigue contaminando más de 50 comunidades y afecta a alrededor de 10 mil personas.
El desastre prolongado por el descontrol del pozo de gas de Pemex lleva más de 130 días y las afectaciones a las comunidades, a sus medios de vida y a la biodiversidad se agravan.
El 5 de marzo, el pozo Krem-1, en el municipio de Las Choapas, Veracruz, explotó, se incendió y el impacto ocasionó afectaciones graves de salud; la atención médica es muy precaria en las comunidades cercanas al pozo y hay desabasto de medicamentos, reportan organismos no gubernamentales.
Señalan que los habitantes reportan dificultad para dormir por el ruido, fuertes dolores de cabeza, náuseas y vómitos, además de dificultad para respirar y diversas complicaciones respiratorias.
Durante la contingencia, los organismos no gubernamentales confirmaron que hay familias que han perdido su milpa, sus árboles frutales, sus pastizales; los animales de traspatio y el ganado también han muerto.
Una evaluación realizada por la Manifestación de Impacto Ambiental (MIA) consideró que el peor escenario de riesgo era el descontrol del pozo, lo que le otorgó la categoría de riesgo más alta.
Aunque «las conclusiones de la MIA establecen que no existen riesgos de daño para la población y el medio ambiente y que se trata de un riesgo tolerable, sin aportar mayor información».
Por su parte, la paraestatal reconoció las afectaciones y garantizó el pago por los daños, además de advertir un probable cierre del pozo de forma definitiva.
Pemex también aseguró que rehabilitará los centros de atención médica permanentes para atender a la población que reportó problemas de salud, pérdida de cultivos y muerte de ganado.
Según autoridades municipales, los daños ya alcanzaron a cerca de 50 comunidades asentadas en la sierra de Las Choapas, con alrededor de 10 mil habitantes afectados de forma directa e indirecta.
