El campo tamaulipeco se asoma a nuevas protestas ante el fracaso en los diálogos con el gobierno federal. Productores agrícolas preparan una nueva ofensiva para exigir apoyos económicos, luego de cuatro años de pérdidas, caída de precios, daños climatológicos y una creciente descapitalización que mantiene a miles de agricultores al borde de la quiebra.

Guillermo Aguilar Flores, representante del Frente Estatal por el Rescate del Campo, informó que el próximo jueves 22 de octubre se reunirán en Reynosa con organizaciones de productores de granos para analizar la situación y definir las siguientes acciones del movimiento. Al encuentro acudirán representantes del Frente Nacional y agrupaciones de distintas regiones.

El representante sostuvo que las mesas de trabajo con las autoridades federales no han dado resultados y que la falta de respuestas ha agravado la crisis del sector. Advirtió que los productores están dispuestos a endurecer las movilizaciones si no obtienen soluciones a sus demandas.

“Nos reuniremos el jueves debido a la nula respuesta por parte del gobierno federal a las demandas de los productores. Hemos tenido ya un sinnúmero de mesas de trabajo y definitivamente no han sido atendidas nuestras peticiones. El campo sigue abandonado y cada vez se agudiza más la crisis”, afirmó.

Uno de los sectores más golpeados es el sorguero. Aguilar Flores señaló que, tras una caída de hasta 52% en el precio del grano, los agricultores no han logrado recuperar su rentabilidad. A esto se suma la falta de crédito bancario, el encarecimiento de los insumos y el vencimiento de compromisos financieros que, aseguró, ya colocaron a buena parte de los productores en cartera vencida.

“Hay un abandono total, no tenemos créditos de la banca ni apoyo oficial. Nos hacen falta los mecanismos que antes teníamos, que nos daban certeza, se ha perdido la rentabilidad del campo y ahorita la mayor parte de los productores ya cayeron en cartera vencida”, expresó.
Reclamó además la falta de apoyos compensatorios para enfrentar las caídas de los precios de mercado y las afectaciones climatológicas. Sostuvo que los agricultores necesitan una intervención gubernamental que les permita cubrir sus deudas, recuperar capacidad financiera y continuar sembrando.

En el norte de Tamaulipas, donde afirmó que cerca del 80% de la superficie agrícola se destina al sorgo, la crisis tiene consecuencias que van más allá de un solo cultivo. Según Aguilar Flores, productores de maíz, frijol y otros granos enfrentan dificultades similares, por lo que el movimiento busca articular las demandas de distintas organizaciones y regiones.

A la falta de rentabilidad se suma, de acuerdo con el dirigente, la presión de las importaciones agroalimentarias. Acusó que la entrada de productos extranjeros, en un contexto de insuficientes apoyos al productor nacional, profundiza las dificultades para colocar las cosechas a precios que permitan cubrir los costos de producción.

Aseguró que el problema no se limita a los agricultores de granos, sino que alcanza a productores de lácteos, carne, verduras y otros sectores primarios. En su opinión, las políticas públicas deben fortalecer el mercado interno y generar condiciones para que los alimentos producidos en México puedan competir sin que los agricultores pierdan su patrimonio.

Aguilar Flores reconoció que se han entregado algunos apoyos estatales, pero los consideró insuficientes y limitados. Cuestionó que parte de la ayuda se otorgue en especie, cuando los productores requieren recursos económicos directos para cubrir adeudos, amortizar créditos y financiar los siguientes ciclos agrícolas.

“Lo que el campo y el productor reclaman es un apoyo directo, un recurso económico para cada productor que permita solventar deudas, amortizar créditos pendientes y seguir trabajando la tierra”, puntualizó.

Insistió en que la reunión de Reynosa será clave para definir la continuidad de las gestiones y las próximas medidas de presión. La intención, dijo, es mantener la unidad entre ejidos, localidades y organizaciones, ante una crisis que amenaza la permanencia de miles de familias en la actividad agrícola.

“Nosotros no podemos claudicar ni desistir, porque si no hay soluciones se va a acabar el campo y no es justo para una actividad agrícola tan noble como es la producción de alimentos”, advirtió.

La exigencia central es un rescate emergente para el campo. Sin acuerdos con las autoridades y con productores que reportan deudas, pérdida de rentabilidad y falta de financiamiento, las organizaciones advierten que las protestas podrían extenderse a todo el país.

Por expreso

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