Adolescentes estadounidenses consiguen y venden armas para los cárteles mexicanos, según una investigación del medio The New York Times. El Times dice que según funcionarios estadounidenses y expertos en narcotráfico que siguen de cerca esta tendencia, estos adolescentes forman parte de una creciente red de estudiantes y jóvenes adultos estadounidenses que ayudan a armar a algunos de los cárteles de México.
Según los adolescentes, consiguen armas como pistolas y rifles de alto calibre, y las venden casi exclusivamente a miembros de los cárteles radicados en Estados Unidos.
En el reporte se menciona que los jóvenes no son leales a ningún grupo criminal en particular; en cambio, afirman que su motivación es ganar dinero, obtener estatus y sentir que pertenecen a un grupo, incluso, dijeron, roban las armas y luego las revenden.
“Lo que hagan con las armas ya no es mi problema mientras yo tenga mi ganancia. Y a los que matan no los matan por inocentes”, dijo El Flaco, un joven de 18 años.
El medio observó las transacciones en tiempo real a través de chats grupales cifrados de WhatsApp y canales de Telegram. Meta, propietaria de Facebook y WhatsApp, afirma que no permite la compra, venta ni intercambio de armas en ninguna de sus plataformas, aunque los jóvenes demostraron lo fácil que es eludir esas normas. Otros detalles de sus relatos fueron corroborados por agentes de las fuerzas del orden estadounidenses, tanto en activo como retirados, y por expertos en tráfico de armas.
“Para los jóvenes, lamentablemente, esta es una oportunidad para ganar dinero fácil, al igual que lo sería para cometer otros tipos de delitos”, dijo AJ Gibes, agente especial a cargo de la división de campo de Phoenix de la Oficina de Alcohol, Tabaco, Armas de Fuego y Explosivos, al Times.
Gibes añadió que el uso de aplicaciones de mensajería como WhatsApp, Telegram y Signal para comprar y vender armas de fuego se ha disparado en los últimos cinco a diez años.
Gibes indicó que esta tecnología ha facilitado que los traficantes se conecten con compradores y proveedores, eliminando la necesidad de las redes de comunicación verbal.
Jason Red, exagente de Investigaciones de Seguridad Nacional que investigó las redes de tráfico de armas de Arizona con la ATF entre 2015 y 2020, dijo que investigaciones más profundas demostraron que los jóvenes también obtenían armas en línea, a través de las redes sociales, o las compraban legalmente a los 18 años.
Funcionarios policiales, tanto en activo como retirados, afirman que los cárteles suelen utilizar a adolescentes para el tráfico de armas porque, si son capturados, generalmente reciben condenas más cortas, suelen tener antecedentes penales limpios y son fácilmente atraídos por la promesa de dinero fácil, reportó el medio.
Uno de los jóvenes afirmó que hasta hace poco, las armerías eran una de las fuentes de suministro más importantes. Describió acuerdos clandestinos en los que los dueños, gerentes y empleados de las tiendas inflaban los precios para quedarse con una parte de las ganancias.
Según indicó, uno de sus proveedores de confianza era Laurence Gray, propietario de Grips By Larry, en Hereford, Arizona.
Gray fue acusado en marzo en virtud de la Ley Antiterrorista por intentar suministrar armas de fuego al cártel de Sinaloa y al Cártel Jalisco Nueva Generación. Se declaró inocente de todos los cargos. Gray declinó hacer comentarios a través de su abogado, indicó el Times.
Otro joven, conocido como «El Guero», declaró haber utilizado fajos de billetes falsos de diversos tipos para comprar armas de fuego en Phoenix, una táctica que, según las autoridades, es común entre los traficantes de armas de Arizona. Afirmó que pasa sus días buscando en grupos de Telegram a personas que venden armas. Una vez que encuentra a alguien, negocia un precio, concerta una cita en un estacionamiento de la ciudad y se presenta con el dinero falso.
El medio dijo que uno de los jóvenes añadió que la demanda de armas se había disparado, pero también la vigilancia policial. Creía que la policía lo estaba acorralando, así que decidió esconderse en Sinaloa, «hasta que las cosas se calmen», afirmó.
