- El Niño podría alcanzar una intensidad histórica a finales de 2026 y prolongar lluvias, sequías y temperaturas extremas hasta la primavera de 2027.
«El Niño» continúa intensificándose en el océano Pacífico y podría alterar durante meses los patrones de lluvia, temperatura y formación de ciclones en distintas regiones del mundo. La actual temporada de huracanes en el Pacífico ya muestra una actividad superior a la habitual, mientras el Atlántico permanece inusualmente tranquilo.
El fenómeno comenzó en junio de 2026 y ha elevado la temperatura superficial del Pacífico ecuatorial. Brian McNoldy, especialista en huracanes de la Universidad de Miami, declaró a The Associated Press (AP) que el episodio se encamina a ser “quizá el El Niño más intenso que se haya registrado”.
La respuesta principal es que El Niño podría alcanzar su máxima intensidad entre octubre y enero y mantener efectos meteorológicos hasta la primavera de 2027. La NOAA calcula una probabilidad superior al 90% de que sea un evento “muy fuerte” durante el otoño y el invierno del hemisferio norte, aunque su intensidad definitiva todavía no puede considerarse un récord observado.
El pronóstico oficial del Centro de Predicción Climática de la NOAA indica que existe 75% de probabilidad de un evento histórico entre octubre y diciembre de 2026. Bajo esa categoría, el índice oceánico relativo RONI alcanzaría o superaría los 2.5 grados Celsius y rebasaría los episodios registrados desde 1950.
Para el trimestre octubre-diciembre, la estimación central de la NOAA coloca el RONI en 2.67 grados, con un intervalo que podría llegar hasta 3.23 grados. Entre septiembre y noviembre, la probabilidad de que el fenómeno alcance la categoría “muy fuerte” es de 97%, mientras que para noviembre-enero se sitúa en 93%.
Un modelo experimental del Laboratorio de Dinámica de Fluidos Geofísicos de la NOAA también proyecta un episodio excepcional. Sus 30 simulaciones anticipan una intensidad comparable con los mayores eventos del último siglo y un máximo hacia finales del otoño o principios del invierno, seguido de un debilitamiento gradual.
El Buró de Meteorología de Australia informó que el índice relativo Niño 3.4 llegó a 2.51 grados por encima de lo normal en la semana concluida el 13 de septiembre. La mayoría de sus modelos proyecta un máximo superior a tres grados y la permanencia del fenómeno hasta el otoño austral de 2027.
¿Por qué El Niño puede prolongar el clima extremo?
El Niño aparece cuando las aguas superficiales del Pacífico ecuatorial central y oriental se calientan de forma anómala. Al mismo tiempo, los vientos alisios se debilitan y las áreas de lluvia tropical se desplazan hacia el este, lo que modifica la circulación atmosférica a escala mundial.
Esos cambios aumentan la probabilidad de lluvias, sequías y calor extremo, pero no provocan el mismo efecto en todos los países. La Organización Meteorológica Mundial advierte que las consecuencias dependen de la intensidad, duración y época del año, además de la interacción con otros fenómenos oceánicos y atmosféricos.
La temporada de ciclones ofrece una señal del cambio. El Pacífico oriental y central acumulaba, hasta el 25 de septiembre, cuatro tormentas tropicales más de lo normal para esa fecha, de acuerdo con Matthew Rosencrans, principal pronosticador de huracanes del Servicio Meteorológico Nacional de Estados Unidos. Tres huracanes habían alcanzado la categoría 5, con lo que igualaron un récord establecido en 2002.
Entre los sistemas recientes se encuentra Polo, que alcanzó la categoría 5 y dejó lluvias en la costa del Pacífico mexicano. En el Atlántico, en cambio, El Niño ha favorecido una mayor cizalladura del viento, condición que dificulta la organización de los ciclones tropicales.
El Niño en México: qué efectos podría tener
Los antecedentes analizados por el Servicio Meteorológico Nacional muestran que un El Niño fuerte altera las lluvias en México de manera diferente según la estación.
Durante el verano y el otoño suele aumentar la probabilidad de déficit de precipitación en buena parte del territorio, particularmente en el noreste y el centro. Para el invierno, los registros históricos muestran anomalías positivas de lluvia en gran parte del país, salvo sectores del litoral sur del Golfo de México.
En primavera, el patrón puede volver a cambiar: el SMN identifica déficit de precipitaciones en amplias zonas y un aumento en la probabilidad de incendios forestales. También señala que los impactos pueden aparecer antes o después del máximo de calentamiento debido al desfase entre el océano y la atmósfera.
Estos patrones son probabilísticos. Un El Niño intenso no garantiza impactos igualmente intensos en todos los estados ni permite atribuirle de manera automática una tormenta, sequía o inundación particular.
Datos clave del pronóstico de El Niño
Más de 90% de probabilidad de que alcance una intensidad muy fuerte durante el otoño e invierno de 2026-2027.
75% de posibilidad de que supere los eventos registrados desde 1950 entre octubre y diciembre.
El calentamiento máximo se espera a finales de 2026 o comienzos de 2027.
La intensidad comenzaría a disminuir durante el invierno, pero sus efectos podrían extenderse hasta la primavera.
Agricultura, agua, salud, energía y protección civil son los sectores que deben seguir los pronósticos estacionales.
Los avisos de corto plazo del SMN siguen siendo la referencia para decisiones locales en México.
¿Cuándo terminaría El Niño de 2026?
El pronóstico central de la NOAA mantiene la categoría muy fuerte hasta el invierno. Para febrero-abril de 2027, la mayor probabilidad se desplaza hacia un evento fuerte, y entre marzo y mayo predominaría la categoría moderada. Hacia abril-junio, el escenario más probable sería una transición a condiciones neutrales.
El debilitamiento del calentamiento oceánico tampoco implica que sus consecuencias desaparezcan de inmediato. El SMN explica que los efectos pueden manifestarse con meses de desfase, por lo que las anomalías de lluvia y temperatura podrían continuar después del punto máximo.
