Un joven de 20 años se encuentra entre las seis personas que han fallecido este año en Nuevo Laredo tras recibir atención por VIH en el Centro Ambulatorio para la Prevención y Atención en SIDA e Infecciones de Transmisión Sexual (Capasits), mientras que otros pacientes han abandonado sus tratamientos y regresado posteriormente en condiciones graves.
Juan Francisco Ortiz Brizuela, responsable del programa de VIH/sida, ITS y hepatitis del Capasits del Distrito de Salud para el Bienestar V, informó que de enero a julio se han incorporado 35 nuevos casos de VIH entre personas que no cuentan con derechohabiencia.
Precisó que en el mismo periodo se tienen registrados seis fallecimientos, todos correspondientes a hombres. La mayoría tenía entre 34 y 38 años; el de mayor edad tenía entre 54 y 55 años, mientras que el caso más joven correspondió a un paciente de apenas 20 años.
Ortiz Brizuela explicó que el joven llegó al Capasits cuando su estado de salud ya era delicado. Se inició el tratamiento y se solicitaron estudios para determinar su condición, pero poco después recibieron la confirmación de su fallecimiento por parte del hospital.
“Desafortunadamente, con 20 años de edad nos llega, se inicia tratamiento, se mandan sus estudios para verificar su estado y casi que recibimos la confirmación de diagnóstico con el informe del hospital de que ya había fallecido”, relató.
El responsable del programa señaló que otros dos de los pacientes fallecidos ya habían sido diagnosticados años atrás e iniciado tratamiento, pero posteriormente lo abandonaron.
Explicó que algunos dejan de acudir al Capasits al sentirse bien o al atravesar por una etapa de negación respecto a su diagnóstico.
“Se mantienen apegados algún tiempo corto y luego abandonan”, indicó.
Ortiz Brizuela señaló que algunos pacientes regresan cuando su estado de salud ya se encuentra deteriorado, lo que puede derivar en hospitalización y, en algunos casos, en el fallecimiento.
El responsable del programa destacó que un diagnóstico temprano, el inicio oportuno del tratamiento y la adherencia a los controles médicos permiten mantener un estado de salud favorable y una buena calidad de vida en las personas que viven con VIH.
