La Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA, en inglés) envió personal a México para supervisar las instalaciones de la empresa Taylor Farms en este país, debido al brote de ciclosporiasis en Estados Unidos, informó el medio The Washington Post (TWP).
En un reportaje que cita a cuatro personas con conocimiento del tema, el medio señaló que la inspección busca verificar los centros vinculados al brote parasitario, el cual provoca la llamada diarrea explosiva.
El diario estadounidense indicó que Donald Prater, subcomisionado interino de la FDA para la alimentación, confirmó la visita de los inspectores estadounidenses a las instalaciones de la empresa ubicada en Guanajuato.
De acuerdo con Prater, las lechugas que pudieron provocar la infección probablemente se cultivaron y contaminaron semanas antes de que pudiera detectarse cualquier enfermedad, además de que el periodo de incubación del parásito contribuye a esta demora.
The Washington Post detalló que, antes de enviar a los inspectores a territorio mexicano, la FDA trató de construir las condiciones de los cultivos de lechuga. Esto consta en la recopilación de información para el rastreo del producto, revisar las condiciones del clima, así como obtener pruebas para los análisis en el laboratorio.
Por otra parte, la FDA publicó el martes la versión final de una guía dirigida a la industria alimentaria para reducir los riesgos de contaminación en frutas y verduras frescas cortadas y listas para el consumo.
La publicación coincide con un brote de ciclosporiasis vinculado a lechuga iceberg que ha dejado más de 6 mil 700 casos, al menos 278 hospitalizaciones y dos muertes en 15 estados, según los últimos datos de las autoridades sanitarias.
La FDA y los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) mantienen abierta la investigación sobre el brote, relacionado con productos retirados del mercado por Taylor Farms en México.
El documento ofrece recomendaciones y ejemplos para ayudar a fabricantes y procesadores a cumplir la normativa federal sobre prácticas de manufactura, análisis de peligros y controles de alimentos destinados al consumo humano.
La FDA advirtió de que estos productos son especialmente susceptibles a la contaminación durante su cultivo, transporte, procesamiento, mezcla con otros alimentos o venta al público.
