El Hospital General de Nuevo Laredo, operado por el IMSS-Bienestar, enfrenta una ocupación cercana al límite en sus principales áreas, una situación que podría agravarse con la incorporación de nuevos pacientes derivada de la implementación del Programa de Salud Universal, advirtió su director, Francisco Eduardo Ochoa Jiménez.
El médico señaló que hospitalización, consulta externa, urgencias y atención quirúrgica trabajan prácticamente al 100 por ciento de su capacidad, por lo que será necesario incrementar el número de camas, consultorios y quirófanos, además de contratar personal conforme aumente la demanda.
“Mi preocupación es el servicio que se va a brindar”, expresó Ochoa Jiménez, al advertir que parte del rezago de atención que actualmente enfrenta el Instituto Mexicano del Seguro Social podría ser canalizado al Hospital General.
“Parte de ese rezago se va a compartir con nosotros y ahí es donde vamos a tener debilidades, porque no tenemos espacios”, sostuvo.
El director indicó que el hospital dispone actualmente de 70 camas, pero una ampliación permitiría duplicar esa capacidad hasta llegar a 140. También planteó aumentar de dos a entre cinco y siete el número de quirófanos y ampliar el área de obstetricia.
En consulta externa, el nosocomio cuenta con 14 consultorios. De concretarse la construcción de una segunda planta, esa cifra podría elevarse hasta 39, de acuerdo con la propuesta expuesta por el directivo.
Ochoa Jiménez consideró indispensable que los gobiernos estatal y federal autoricen recursos para fortalecer la infraestructura. “Sí nos va a impactar mucho”, afirmó, al referirse al incremento previsto en la demanda.
De manera paralela a la ampliación del inmueble actual, existe un proyecto para construir un nuevo Hospital General en el poniente de Nuevo Laredo. Para ello, se dispone de un terreno donado por el gobierno municipal, cuya ubicación busca atender el crecimiento urbano de ese sector y ampliar la cobertura médica.
El director señaló que aún será necesario conocer las decisiones y recursos que determinen las autoridades para definir el alcance de las obras. Mientras tanto, confió en que el personal podrá adaptarse al aumento de pacientes, aunque reconoció que la capacidad instalada representa uno de los principales retos para la atención futura.
