Nuevo Laredo registra una caída histórica en el flujo de repatriaciones al inicio de 2026, de acuerdo con estadísticas oficiales difundidas por el Instituto Nacional de Migración (INM), organismo encargado de coordinar la recepción de connacionales deportados en la franja fronteriza.
Al cierre del primer trimestre del año, las cifras muestran un descenso de 87.42 por ciento en comparación con el mismo periodo de 2024, lo que confirma un cambio drástico en la dinámica migratoria de este puerto fronterizo.
El desglose correspondiente al periodo enero-marzo de los últimos tres años dimensiona la magnitud del fenómeno. En 2024, Nuevo Laredo recibió a 6 mil 29 personas repatriadas desde Estados Unidos. Para 2025, la cifra comenzó a disminuir, con 4 mil 442 retornos; sin embargo, en 2026 el desplome es aún más pronunciado, con apenas 758 connacionales recibidos, el nivel más bajo registrado en años recientes.
Autoridades migratorias atribuyen esta reducción a diversos factores, entre ellos ajustes en las políticas de control fronterizo de Estados Unidos, cambios en los patrones de movilidad migratoria y una redistribución de los puntos de repatriación a lo largo de la frontera norte.
Esta tendencia a la baja no es exclusiva de Nuevo Laredo. En Reynosa, otro de los principales puntos de recepción en Tamaulipas, también se observa una disminución sostenida. Durante el primer trimestre de 2024 se contabilizaron 2 mil 968 deportaciones; en 2025 la cifra descendió a mil 531, y en 2026 cerró en 859 personas, consolidando así una tendencia regional de contracción.
Especialistas en temas migratorios señalan que esta “descompresión” en ciudades fronterizas como Nuevo Laredo podría tener implicaciones tanto en la operación de albergues y servicios de atención a migrantes como en la dinámica económica local, históricamente vinculada al tránsito de personas.
Aunque el fenómeno responde a factores binacionales, el INM mantiene el monitoreo permanente de los flujos migratorios y coordina acciones con autoridades estatales y municipales para ajustar la capacidad de atención ante la notable reducción en las repatriaciones.
