Un auténtico calvario en pleno Jueves Santo soportaron los vacacionistas mexicanos para cruzar al lado americano por los puentes terrestres de Tamaulipas.

Más de tres horas en espera y filas de más de cuatro kilómetros, sin acceso a sanitarios ni tomas de agua, además del asedio de vendedores ambulantes, enfrentaron en su viacrucis vacacional los viajeros mexicanos.

El más saturado de la frontera tamaulipeca fue el Puente Anzalduas, que une a Reynosa con la ciudad de Mission, Texas, donde hubo una afluencia mucho mayor de vehículos con placas de Nuevo León.

En el lado americano, el Puente Anzalduas mide 5.15 kilómetros y la fila se extendió a 200 metros de la línea divisoria con México tardando hasta cuatro horas en llegar a la Aduana Americana.

Tras un recorrido realizado por Grupo REFORMA, se constató que conforme avanzaba el día las filas de vehículos en los puentes binacionales de Reynosa se fueron congestionando cada vez más.

Por la mañana, el tiempo de espera era de alrededor de una hora, antes del mediodía aumentó a 120 minutos, y por la tarde alcanzó hasta tres horas.

El cruce Anzaldúas, que conecta a Reynosa con Mission, Texas, fue el más saturado debido al arribo de cientos de conductores con placas de Nuevo León.

En este punto, la fila de vehículos se extendía por la plataforma elevada del puente casi hasta la caseta de la U.S. Customs and Border Protection (CBP, por sus siglas en inglés) instalada en la línea divisoria del Río Bravo.

Algunos automovilistas varados en la fila comentaron que llevaban más de tres horas esperando y se quejaron de la falta de baños cercanos. Ante la situación, algunos acompañantes descendían de los vehículos y caminaban hasta el edificio de la CBP, ya que el avance en carro era muy lento.

En el Puente Reynosa-Hidalgo también sufrieron los conductores para llegar al Centro de Importación e Internación de Vehículos (CIITEV) de Reynosa, donde ya hay sanitarios disponibles al público.

Otros conductores optaron por regresarse para intentar cruzar por otro puente internacional; sin embargo, el cruce Reynosa-Hidalgo, que conecta con Hidalgo, Texas, también se encontraba saturado, con filas de hasta cuatro kilómetros.

Por la tarde, las filas llegaron hasta el Libramiento Oriente, a la altura de la entrada a la Colonia Ernesto Zedillo.

En Nuevo Laredo también se registró una gran afluencia en el Puente Nuevo Laredo Dos o Juárez-Lincoln, donde, pese a contar con siete carriles abiertos, los agentes de Aduanas y Protección Fronteriza no lograban agilizar el paso.

Al mediodía, los conductores acumulaban hasta una hora y media de espera en promedio para llegar a las casetas estadounidenses, y conforme avanzaba la jornada la fila seguía creciendo.

En el puente «Las Flores», que conecta a Nuevo Progreso, en Río Bravo, con Progreso, Texas, los automovilistas tardaban alrededor de una hora con 15 minutos en cruzar, mientras que la fila peatonal también era prolongada. Por este cruce transitan numerosos vacacionistas mexicanos que buscan llegar a las tiendas outlet de Mercedes o a la Isla del Padre.

Por expreso

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