La evolución del “Súper Niño” representa una amenaza para la pesca y la seguridad alimentaria de nuestro país, al provocar cambios en las condiciones del mar por las altas temperaturas, que pueden modificar la distribución, reproducción y disponibilidad de especies de interés comercial, advirtió Antar Pérez, especialista en Ciencia de Oceana México.
“Para las personas pescadoras, esto significa recorrer mayores distancias, consumir más combustible, invertir más tiempo y enfrentar una mayor incertidumbre sobre dónde realizar sus capturas”, explicó.
Los cambios en las condiciones del mar ya representan retos para las comunidades pesqueras.
La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), ha documentado que los eventos intensos de El Niño modifican la disponibilidad de hábitat para numerosas especies y alteran significativamente la productividad pesquera en el mundo.
Antar Pérez precisó que “la pesca depende de un principio muy simple: donde existe alimento, existe vida. Cuando el océano cambia, los organismos no desaparecen; se mueven en búsqueda de aguas con temperaturas más adecuadas o zonas donde todavía exista suficiente alimento, lo que puede afectar la disponibilidad de peces en algunos sitios».
“Es urgente fortalecer las políticas públicas que permitan recuperar las pesquerías y aumentar su resiliencia frente a fenómenos como El Niño.
Los planes de manejo pesquero, construidos con la participación de los pescadores e información científica, son herramientas fundamentales para tener un aprovechamiento pesquero eficiente, dinámico y capaz de responder a las nuevas condiciones ambientales, y así garantizar la presencia de pescados y mariscos en los platos de las familias mexicanas”, indicó.
Cabe recordar que en México hay 83 pesquerías marinas, 63 de ellas no cuentan con planes de manejo pesquero.
De acuerdo con el Semáforo de la Pesca de Oceana México, 23 por ciento de las pesquerías se encuentran en estado de «Deterioro» y 27 por ciento en estado de «Precaución».
