Las investigaciones realizadas por el gobierno de los Estados Unidos, a través de la Oficina de Responsabilidad Gubernamental (GAO), han determinado que las bandas delictivas de Sinaloa prefieren los corredores de Texas y Arizona para introducir a México las armas que artillan la guerra interna contra las fuerzas federales y el control de la entidad como plaza.
Texas es el principal origen de las armas ilegales por su ubicación geográfica estratégica, el alto volumen de compras iniciales que se realizan en ese estado y la disponibilidad de armas largas de alto poder.
La región fronteriza de El Paso, Texas y Ciudad Juárez es considerada un punto crítico histórico y un centro de comercio transfronterizo que facilita el tráfico ilegal de armas hacia el sur, además de drogas y personas.
Ciudad Juárez, ciudad mexicana que linda con ese estado de la Unión Americana, cuenta con 1.5 millones de habitantes, una gran cantidad de los cuales realizan viajes diarios a El Paso, Texas, además de usar los servicios aeroportuarios en ambos lados de la frontera.
La Agencia de Alcohol, Armas de Fuego y Explosivos (ATF) tiene ubicada en esa ciudad de Texas al mayor número de compradores iniciales de armas que luego son recuperadas en México.
En el mismo periodo, en la frontera con California se registraron 4,997 armas rastreadas hasta sus compradores iniciales; mientras que en Arizona, 4,444 armas fueron rastreadas y vinculadas al tráfico hacia México.
Alta intensidad
Mientras que en la frontera con California cruzan más armas cortas, en la colindancia con Texas es donde ingresa la mayoría de las armas largas, como rifles y escopetas, que son las preferidas por los cárteles para combates de alta intensidad.
Del universo de armas de origen estadounidense recuperadas y rastreadas en México (unas 56,000), en el lapso que abarca el reporte de la ATF, el 64.4% son armas cortas (36,171 piezas) y el 34.5% son armas largas (19,357 piezas).
Además casi la mitad (47%) de las municiones calibre .50 aseguradas en México durante la actual administración federal, provienen de una planta asociada al Pentágono en Kansas City, pero son comercializadas en armerías del sur de estados unidos, lo que hace de Texas un corredor natural para este suministro.
Esta disparidad explicaría por qué estados como Sinaloa, Sonora y Tamaulipas (que reciben el flujo proveniente de Texas y Arizona) concentran los mayores decomisos de fusiles tipo Barrett calibre .50, diseñados para perforar blindajes y destruir objetivos a larga distancia.
Un informe de la Sedena revela que el 47% de los 137,000 cartuchos calibre .50 asegurados desde 2012 provienen de una sola planta ubicada en las afueras de Kansas City.
Estas municiones alimentan el poder de fuego de las bandas delictivas, especialmente en estados como Sinaloa, Sonora, Tamaulipas y Chihuahua, donde se concentra la mayoría de los aseguramientos de este calibre.
El flujo de armamento desde Texas sigue un corredor logístico terrestre que aprovecha la extensa frontera compartida. Las armas se adquirieron inicialmente en diversas ciudades de Texas, las cuales han sido identificadas por la ATF como «áreas de origen» críticas para el suministro de los cárteles.
La ruta de Texas
El armamento fluye de Texas hacia México a través de puentes internacionales en ciudades clave como El Paso, Laredo, Brownsville, Eagle Pass, McAllen (Hidalgo) y Roma. La ruta es predominantemente terrestre. Los traficantes utilizan vehículos particulares y comerciales donde ocultan las armas y municiones para evadir las inspecciones de salida de Estados Unidos y las de entrada en México.
Una vez que cruzan la frontera, las armas ingresan principalmente por Chihuahua, Coahuila, Nuevo León y Tamaulipas. Desde estos puntos, el arsenal se redistribuye hacia el interior del país, incluyendo estados con alta confrontación como Sinaloa, para alimentar las pugnas internas de las organizaciones criminales, se refiere el estudio realizado para la información de los legisladores de Estados Unidos.
Para intentar frenar este flujo, las autoridades estadounidenses mantienen unidades de la Fuerza de Tarea de Seguridad Fronteriza (BEST) en puntos estratégicos de Texas como Houston, El Paso, Laredo, Brownsville y el Valle del Río Grande.
Las otras rutas
Las rutas específicas del tráfico de armas desde Arizona se integran en un corredor logístico que conecta el suroeste de Estados Unidos con el Pacífico Mexicano, teniendo como principales puntos de entrada los estados de Sonora y Chihuahua.
Las rutas específicas del tráfico de armas desde Arizona se integran en un corredor logístico que conecta el suroeste de Estados Unidos con el Pacífico Mexicano, teniendo como principales puntos de entrada los estados de Sonora y Chihuahua.
Las autoridades americanas han identificado a Phoenix, Tucson, Casa Grande, Yuma y Vende como ciudades de origen. Los Puertos de Entrada (POE) específicos de esta ruta son Nogales, Douglas, San Luis, Lukeville, Naco y Sasabe.
Una vez que las armas cruzan la frontera desde Arizona, circulan predominantemente a través de Sonora, que funciona como una de las «puertas principales». Desde este punto, el arsenal sigue rutas hacia el sur.
Las rutas específicas del tráfico de armas desde California tienen características distintas a las de otros estados fronterizos. El armamento proveniente de ese estado, ingresa a territorio mexicano casi exclusivamente a través de la frontera con Baja California.
Una vez que las armas cruzan por esta frontera, Baja California funciona como una ruta logística estratégica que abastece la zona del Pacífico en México. Tijuana es utilizada como principal punto de entrada para el armamento, operando como una ruta logística hacia la zona del Pacífico.
Culiacán y Mazatlán, Sinaloa, son los destinos finales donde se concentra el mayor volumen de armamento pesado, debido a las pugnas internas entre facciones criminales. Apatzingán, Michoacán son otros destinos donde operan células delictivas vinculadas a la distribución de armas y violencia de Michoacán.
