La desaparición de los jóvenes ocurrió el 18 de octubre de este año, cuando informaron a sus familiares que se dirigían a Reynosa para adquirir un tráiler. Viajaban en un vehículo Kenworth, modelo 2004.

Después de eso no se supo más de ellos, por lo que sus familiares presentaron una denuncia formal ante la Fiscalía de Nuevo León.

El caso comenzó a ganar relevancia en redes sociales, donde ciudadanos exigían la localización de los jóvenes.

Finalmente, el 23 de octubre, los delincuentes abandonaron a las víctimas en Allende, Nuevo León, ante la creciente presión social.

Una vez reunidos con sus familias, José Luis Garza y Brittany Paola concedieron una entrevista a medios regionales, donde denunciaron que elementos de la Fiscalía de Tamaulipas los entregaron a un grupo delictivo.

Narraron que, al regresar a Allende, fueron detenidos en el retén conocido como “La Vaquita”. Debido a que no portaban la documentación del camión, los agentes les solicitaron dinero para permitirles continuar su camino.

“Le pidieron 100 mil pesos al patrón, él se los dio, y aun así nos esposaron, nos quitaron los teléfonos y nos entregaron a un grupo delictivo”, aseguró José Luis Garza Guerra.

El joven transportista relató que los tres fueron encapuchados, amarrados y golpeados. Posteriormente fueron trasladados a una casa donde permanecieron varios días privados de su libertad, sin alimentos y bajo amenazas.

Griselda Guerra, madre de José Luis, relató en su denuncia que la Fiscalía de Reynosa se negó a proporcionar información sobre el paradero de su hijo, a pesar de sus insistentes llamadas.

Dijo que después de las denuncias comenzó a recibir llamadas de extorsión, en las que le solicitaban dinero para liberar a los jóvenes.

“A mí me trataron de extorsionar cuatro o cinco veces, pero no caí. Ellos sabían todo: nuestras direcciones, números de teléfono. No descansé hasta encontrar a mi hijo; lo quería como fuera, pero vivo”, declaró.

La señora vinculó la liberación con la presión pública en redes sociales y el anuncio de que acudirían a la Fiscalía de Reynosa para exigir respuestas.

“Lo raro fue que cuando dijimos que íbamos a ir a la fiscalía y la prensa ya nos esperaba, de repente todo cambió. En cuestión de horas los soltaron. Fue justo cuando la búsqueda se hizo más visible. Por eso pienso que no fue casualidad, que alguien dentro de la misma fiscalía lo sabía todo”, afirmó.

Griselda Guerra manifestó no tener miedo y aseguró que no se quedará callada ante la situación que vivieron los jóvenes.

El retén donde supuestamente fueron detenidos por las autoridades corresponde a la garita del kilómetro 30 de la carretera federal Reynosa–Monterrey, ubicada en los límites entre Tamaulipas y Nuevo León, dentro del territorio de General Bravo, Nuevo León.

“Le pidieron 100 mil pesos al patrón, él se los dio, y aun así nos esposaron, nos quitaron los teléfonos y nos entregaron a un grupo delictivo”, aseguró José Luis Garza Guerra.

El joven transportista relató que los tres fueron encapuchados, amarrados y golpeados. Posteriormente fueron trasladados a una casa donde permanecieron varios días privados de su libertad, sin alimentos y bajo amenazas.

Griselda Guerra, madre de José Luis, relató en su denuncia que la Fiscalía de Reynosa se negó a proporcionar información sobre el paradero de su hijo, a pesar de sus insistentes llamadas.

Dijo que después de las denuncias comenzó a recibir llamadas de extorsión, en las que le solicitaban dinero para liberar a los jóvenes.

“A mí me trataron de extorsionar cuatro o cinco veces, pero no caí. Ellos sabían todo: nuestras direcciones, números de teléfono. No descansé hasta encontrar a mi hijo; lo quería como fuera, pero vivo”, declaró.

La señora vinculó la liberación con la presión pública en redes sociales y el anuncio de que acudirían a la Fiscalía de Reynosa para exigir respuestas.

“Lo raro fue que cuando dijimos que íbamos a ir a la fiscalía y la prensa ya nos esperaba, de repente todo cambió. En cuestión de horas los soltaron. Fue justo cuando la búsqueda se hizo más visible. Por eso pienso que no fue casualidad, que alguien dentro de la misma fiscalía lo sabía todo”, afirmó.

Griselda Guerra manifestó no tener miedo y aseguró que no se quedará callada ante la situación que vivieron los jóvenes.

El retén donde supuestamente fueron detenidos por las autoridades corresponde a la garita del kilómetro 30 de la carretera federal Reynosa–Monterrey, ubicada en los límites entre Tamaulipas y Nuevo León, dentro del territorio de General Bravo, Nuevo León.

Por expreso

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