En una apuesta por transformar las narrativas que dominan la escena musical mexicana, la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo anunció el inicio de la gira “México Canta por la paz y contra las adicciones”, un movimiento cultural binacional que recorrerá México y Estados Unidos para promover canciones sin apología a la violencia, el consumo de drogas o el narcotráfico.

La iniciativa, impulsada por la Secretaría de Cultura y el colectivo Legado de Grandeza, busca convertir la música en un vehículo de prevención social y de reconstrucción emocional en comunidades juveniles.

“La música no debe normalizar la violencia ni glorificar el consumo de drogas. No se trata de prohibir, sino de promover otras narrativas: historias que hablen de esperanza, de identidad, de futuro”, afirmó Sheinbaum durante su conferencia “Las Mañaneras del Pueblo”.

La presidenta explicó que el programa surgió del concurso “México Canta”, transmitido por más de 25 medios públicos, que alcanzó una audiencia superior a los 11 millones de personas. En su Gran Final, que recibió votos desde 39 países, fueron reconocidos Sergio Maya como Mejor Intérprete, Carmen María como Mejor Compositora y Galia Siurob con el Premio de los Especialistas.

Una gira con propósito

El recorrido comenzará el 8 de noviembre en Los Ángeles, California, y continuará por Las Vegas, Miami, Tijuana y Ciudad de México, donde cerrará el 20 de diciembre durante la Verbena Navideña. Los artistas ofrecerán no solo conciertos, sino también encuentros en escuelas y centros juveniles, compartiendo sus historias de vida y mensajes sobre la importancia de alejarse de las adicciones.

Según la secretaria de Cultura, Claudia Curiel de Icaza, en 2026 la gira se extenderá con nuevas fechas para llevar el mensaje “a más jóvenes en México y el extranjero”. Además, se lanzará un disco en vinilo y formato digital con las interpretaciones de la final, consolidando el proyecto como un manifiesto artístico por la paz.

De los “narcocorridos” al canto social

La estrategia se inscribe en una nueva política cultural del gobierno federal que busca contrarrestar la influencia de los llamados narcocorridos y otras expresiones musicales que normalizan el crimen y la violencia.

En lugar de censura, el enfoque apunta a incentivar una cultura alternativa, con apoyo institucional y difusión en medios públicos. “No prohibimos letras”, aclaró Sheinbaum, “pero creemos que promover las que exaltan la violencia genera una narrativa social equivocada. Por eso queremos impulsar otras melodías que sí construyan”.

La propuesta se articula también con las campañas nacionales de prevención de adicciones y reconstrucción del tejido social, que priorizan el arte y la educación emocional como herramientas de transformación.

Chihuahua y el norte, terreno clave

En estados del norte como Chihuahua, Sinaloa y Sonora, donde la música vinculada al narcotráfico tiene gran arraigo, el impacto cultural será especialmente significativo. Las autoridades prevén incorporar a jóvenes creadores locales y colectivos comunitarios para impulsar contenidos musicales que rescaten la identidad regional sin recurrir a la violencia como narrativa central.

La gira “México Canta” marca así un intento de reconciliar la cultura popular con la cultura de paz, una melodía distinta que busca cambiar el sonido de una generación entera.

Por expreso

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