En la primaria Vicente Guerrero de Tampico, un niño, estudiante de sexto grado se ha convertido en el protagonista de un proyecto con visión ambiental y social: “los techos verdes flotantes”, una propuesta que pretende mejorar la calidad del aire en las escuelas y reducir el ausentismo.

El creador es José Ricardo Salinas Gálvez, un pequeño curioso y entusiasta que, al observar que muchos de sus compañeros faltaban constantemente a clases, decidió investigar las causas.

Su hallazgo fue claro: la mayoría de las inasistencias se debía a gripes, resfriados y malestares relacionados con la contaminación y los cambios de temperatura.

“Me di cuenta que muchos niños faltaban por enfermedades respiratorias y pensé en cómo podíamos ayudar desde la escuela. Así nació la idea de hacer techos verdes flotantes para purificar el aire”, explicó con un tono nervioso pero firme antes de participar en el certamen regional de Expociencias.

Su propuesta consiste en colocar techos con vegetación que permitan filtrar contaminantes, mantener frescos los salones y reducir la proliferación de mosquitos, un problema recurrente en la zona debido a los encharcamientos. Con ello, además de cuidar la salud, se aporta un beneficio ecológico.

El profesor y asesor del menor, Luis Santiago Barrios, comentó que la iniciativa representa el esfuerzo conjunto de alumnos, maestros y padres de familia: “este proyecto ayuda a aminorar la contaminación del aire, los mosquitos y, sobre todo, a que los niños tengan mejores condiciones de aprendizaje”.

La escuela Vicente Guerrero, con 86 años de historia y 136 alumnos, se ha caracterizado por impulsar la creatividad de sus estudiantes en competencias de ciencia y tecnología.

La directora, María de los Ángeles López Hernández, recordó que ya acumulan varias participaciones exitosas: “Con el apoyo de los maestros, los padres y el entusiasmo de los niños, hemos logrado mucho. Todo ha sido a base de esfuerzo y dedicación”.

Aunque es la primera vez que participa en un certamen de este nivel, el pequeño inventor confiesa sentirse emocionado y con grandes expectativas. Sus padres lo alientan a seguir adelante, recordándole que el conocimiento y la confianza son sus mejores herramientas.

Con una sonrisa tímida, José asegura que su meta es sencilla pero significativa, que ningún niño se quede sin aprender. Su maqueta de techos verdes flotantes no solo refleja ingenio, sino también la esperanza de que las soluciones para problemas globales pueden nacer de las aulas de una escuela primaria en Tampico.

Por expreso

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