Un equipo internacional de astrónomos, liderado por especialistas de la Universidad de Leiden, la Universidad de Galway y la Universidad de Arizona, captó por primera vez la imagen directa de un planeta en proceso de formación.

El nuevo objeto, denominado WISPIT 2b, fue detectado con el Very Large Telescope (VLT) del Observatorio Europeo Austral (ESO), en el desierto de Atacama, Chile.

Este gigante gaseoso joven, que aún brilla y acumula gas para formar su atmósfera, orbita alrededor de una estrella muy parecida al Sol. Su edad se estima en apenas 5 millones de años, lo que lo convierte en un laboratorio natural único para comprender cómo nacen los planetas.

El hallazgo fue publicado en la revista Astrophysical Journal Letters y acompañado por una imagen oficial divulgada por el ESO como “Imagen de la Semana”.

El planeta fue detectado en un disco multianillo de polvo y gas que rodea a su estrella anfitriona, un sistema conocido como WISPIT 2. Estos discos son considerados la “cuna” de los planetas, pues allí los materiales se agrupan y forman cuerpos cada vez más grandes.

Lo que hace excepcional este hallazgo es que se trata de la primera detección inequívoca de un planeta dentro de un disco con múltiples anillos, estructuras que podrían estar directamente relacionadas con la formación y dinámica de los planetas.

El planeta fue captado en luz infrarroja cercana, ya que todavía conserva el calor de su formación, y también en luz visible gracias a instrumentos de la Universidad de Arizona. Esto confirmó que WISPIT 2b está acumulando gas activamente para desarrollar su atmósfera.

¿Por qué es tan importante este descubrimiento?

Hasta ahora, los astrónomos habían confirmado solo un caso similar en 2018, cuando se observó un planeta en formación alrededor de otra estrella joven de tipo solar.

Con WISPIT 2b, ya son dos los ejemplos comprobados en este estadio evolutivo, lo que permite comparar sistemas y enriquecer los modelos actuales de formación planetaria.

Además, WISPIT 2b es una de las pocas oportunidades en las que se puede observar de manera directa cómo interactúa un planeta con su disco de nacimiento. Esto ayudará a entender por qué los miles de exoplanetas descubiertos hasta ahora son tan diversos y, en muchos casos, muy diferentes a nuestro propio sistema solar.

“Capturar una imagen de estos planetas en formación ha sido un gran reto y nos brinda una oportunidad real de comprender por qué los sistemas de exoplanetas son tan variados”, explicó el doctor Christian Ginski, de la Universidad de Galway.

Una mirada al futuro de la formación planetaria

El equipo de investigación subrayó que este descubrimiento fue posible gracias a observaciones de cinco años y al uso de técnicas de imagen de alta precisión que permiten distinguir un pequeño punto de luz en medio del brillo estelar.

“Este sistema probablemente se convertirá en un caso de estudio para entender la evolución de planetas gigantes gaseosos desde sus primeras etapas”, comentó la estudiante de doctorado Richelle van Capelleveen, autora principal del estudio.

Con un disco de más de 380 unidades astronómicas de radio (380 veces la distancia de la Tierra al Sol), WISPIT 2b representa uno de los entornos más espectaculares jamás observados en la astronomía moderna.

El legado de WISPIT 2b

El descubrimiento de este planeta en formación no solo fortalece la teoría de que los magnetismos, el gas y el polvo del disco estelar juegan un papel clave en la evolución de los mundos, sino que abre la puerta a futuras investigaciones con telescopios aún más poderosos, como el James Webb, que podrían aportar detalles inéditos de su atmósfera y composición.

Con WISPIT 2b, la astronomía escribe un nuevo capítulo: la posibilidad de observar, casi en vivo, el nacimiento de un planeta alrededor de una estrella como el Sol.

Por expreso

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