Desde diciembre de 2024, una planta en St. Albans convierte los restos de producción de Ben & Jerry’s en energía eléctrica para más de mil hogares.
Cada vez que se cambia de sabor en la línea de producción de la icónica marca de helados Ben & Jerry’s, una mezcla de agua y residuos lácteos es expulsada de la maquinaria.
Ese líquido, que no puede ser desechado por el drenaje ni reutilizado para consumo humano o animal, solía transportarse en camiones para su disposición. Hoy, en cambio, fluye por una tubería subterránea de 1.2 kilómetros hacia una planta especializada que transforma el residuo en energía.
La planta se ubica en St. Albans, Vermont, y utiliza un sistema de digestión anaeróbica: bacterias que descomponen materia orgánica en un ambiente sin oxígeno, generando biogás rico en metano.
Este gas se quema para generar electricidad, lo que permite producir hasta 1 megavatio por hora, una capacidad suficiente para abastecer el consumo promedio de alrededor de mil 300 hogares en Vermont si se mantiene operando de forma ininterrumpida durante el año.
Un modelo de economía circular en acción
El sistema fue desarrollado por la empresa PurposeEnergy, que opera la planta desde finales de 2024, tras la firma de un acuerdo con Ben & Jerry’s en 2021.
La construcción del proyecto inició en 2023, y la infraestructura se levantó en un terreno adquirido a la Franklin County Industrial Development Corporation. La inversión total fue financiada por Quinbrook Infrastructure Partners, empresa que compró PurposeEnergy poco antes de comenzar la obra.
Además de energía eléctrica, la planta también recupera calor del proceso, utilizado para mantener los digestores a la temperatura adecuada, lo que mejora la eficiencia y reduce el uso de energía externa.
Otra parte clave del sistema es la separación de nutrientes, especialmente fósforo, que se transforma en fosfato de hierro, un compuesto más estable que ayuda a evitar la contaminación de ríos y lagos cercanos.
Impacto ambiental y logístico
Antes de la implementación del sistema, los residuos eran transportados en camiones, con un impacto considerable tanto en emisiones de carbono como en costos logísticos.
Según los operadores del sistema, la nueva planta evita más de 600 viajes en camión al año, lo que representa una reducción directa de emisiones contaminantes y del tránsito vehicular en la región.
Además, el proyecto se alinea con los objetivos de sostenibilidad de Unilever, la empresa matriz de Ben & Jerry’s, que impulsó diversas estrategias para minimizar el impacto ambiental de sus procesos industriales.
¿Cómo funciona la tecnología?
El proceso de digestión anaeróbica ha sido utilizado en otras industrias, pero esta planta en Vermont es la primera en Latinoamérica y Estados Unidos en operar de forma continua con residuos provenientes de una línea de producción de helado.
La tecnología fue desarrollada por PurposeEnergy y adaptada para tratar líquidos altamente cargados de materia orgánica como leche, azúcar, grasa y restos de saborizantes.
El biogás producido se canaliza a un generador que alimenta directamente la red eléctrica estatal. El sistema cuenta con mecanismos de control que permiten estabilizar la producción, incluso cuando varía la cantidad o composición de los residuos.
