Decenas de familias salvadoreñas, colombianas y venezolanas quedaron varadas en el municipio de Reynosa, ubicado en el estado de Tamaulipas, tras la toma de protesta de Donald Trump como presidente de Estados Unidos.
Tras la ceremonia del regreso del magnate a la Casa Blanca, las citas programadas a través de la aplicación del CBP One fueron canceladas, lo que dejó en la incertidumbre a los migrantes que se encontraban en los puentes fronterizos.
Debido a esto, los afectados regresaron a suelo mexicano, donde, a través de redes sociales, contactaron a sus familiares para conseguir apoyo emocional y económico a fin de seguir luchando por el sueño americano.
Maynor, migrante colombiano, llegó a México hace nueve meses con dirección a Florida, pero tuvo una escala de ocho meses y tres semanas en Tapachula y la Ciudad de México.
“Estuve apunto de quedarme en la Ciudad de México, me gustó mucho. Pero allá me espera mi hermana, ya cuando me iba a dar por vencido me dieron mi cita y llegué el 17 de enero para mi cita del 18”, recordó.
Lo que no sabía es que al salir del aeropuerto de Reynosa sería interceptado por un grupo criminal que lo secuestro junto a otros migrantes, despojándolos de sus objetos de valor y pidiendo un rescate de 5 mil pesos para su liberación.
“Me quitaron todo y allá apenas y pudieron juntar dinero para que me dejaran salir. Hoy venía con mi papel, con la esperanza de avanzar con mi trámite, pero nos echaron para atrás”, lamentó.
A pesar de la desgracias, Maynor se encontró con un grupo de migrantes venezolanos y salvadoreños que también estaban privados de la libertad.
José, oriundo de El Salvador, viene acompañado de su sobrino y su esposa, los tres iban con rumbo a California donde los esperaba su hermana.
“Han sido días muy difíciles, México es muy difícil, todos nos extorsionan. Mi cita era hoy y justo viene esta desgracia, ojalá que Dios nos bendiga”, imploró.
Por Facebook e Instagram se comunicó hasta Centroamérica y les explicó a sus familiares ys eres queridos que se encuentran bien, que necesitan dinero para regresar a la Ciudad de México y ahí esperar las nuevas reglas migratorias.
“No nos queremos quedar aquí en Reynosa, tenemos miedo por nuestra vida, aquí todo lo controlan los cárteles, mejor nos vamos a la Ciudad de México y esperamos tramitar una nueva cita, pero en otra frontera”, afirmó.
Así, la crisis migratoria con epicentro en la Casa Blanca tuvo impacto en Reynosa, en la que cada día los migrantes estarán a la deriva entre el frío y los cárteles nacionales y de otros países.