El presidente ruso, Vladímir Putin, ha acusado este domingo a los servicios secretos de Ucrania de perpetrar un “acto terrorista” el sábado contra el puente de Kerch, el único que une Rusia y la península anexionada de Crimea, en referencia a la explosión que provocó ayer tres muertos y destruyó parcialmente la estructura de esta construcción estratégica que Moscú usa para el suministro de sus tropas en el sur de Ucrania.
“No hay duda de que esto es un acto terrorista dirigido a destruir una infraestructura civil críticamente importante de la Federación Rusa”, ha señalado Putin en una reunión con el presidente del Comité de Investigación de Rusia, Alexandr Bastrikin.
Un día después del estallido en Crimea, un ataque ruso con misiles contra la ciudad de Zaporiyia (sur) ha causado al menos 13 muertos y 89 heridos, según las autoridades provinciales.
60 de los heridos han sido hospitalizados, de los cuales 10 son menores.
Además, Ucrania afirma haber recuperado 1.170 kilómetros cuadrados en la provincia de Jersón (sur) desde el comienzo de la contraofensiva, a finales de agosto, según ha afirmado una portavoz militar.
Las fuerzas de Kiev vienen acumulando éxitos en el frente sur, donde las tropas del Kremlin todavía controlan la mayor parte de Jersón y Zaporiyia, y sobre todo en el noreste, donde han conseguido reconquistar la provincia de Járkov y tratan de avanzar en Donetsk y Lugansk.
“Continúa el trabajo para consolidar el territorio, limpiarlo y estabilizarlo, dado que las localidades tienen muchas sorpresas que dejaron los ocupantes”, ha dicho la portavoz militar del comando sur, Natalia Hameniuk, sobre el frente de Jersón, cuya capital provincial es la única conquistada por Moscú desde que comenzó la invasión.
