El Concejo Municipal de Nueva York aprobó una ley que prohibirá los carruajes tirados por caballos en junio de 2028, poniendo fin a una opción turística de transporte que ha formado parte de la estampa de Central Park durante unos 150 años.
La legislación fue aprobada tras un debate en el pleno, con 40 votos a favor, siete en contra y dos abstenciones, y después de que varios concejales defensores del negocio de los carruajes propusieran una modificación para aplazar su veto a 2030, que no prosperó.
La presidenta del Concejo Municipal, Julie Menin, había alcanzado previamente un pacto con el alcalde, Zohran Mamdani, sobre el contenido de la llamada ‘Ley de Romanch’, en honor al turista fallecido el pasado 17 de junio en un accidente de carruaje en Central Park.
Esta prohibición abarcará los cinco distritos de la ciudad y terminará con una industria que opera desde 1858.
Antes de la votación, Menin recordó que la primera iniciativa para prohibir los carruajes se presentó hace 19 años y afirmó que la decisión pone fin a una larga disputa sobre su permanencia de este tipo de atracción en las calles de la famosa ciudad norteamericana.
Los defensores de la ley sostienen que los caballos y los carruajes representan un riesgo en una metrópoli con un intenso tráfico peatonal y vehicular. Menin señaló que Central Park recibe alrededor de 42 millones de visitantes al año y cuestionó que los animales tengan que tirar de carruajes de unos 450 kilogramos en condiciones de calor extremo.
Muerte de turista impulsó la prohibición de carruajes
La discusión sobre el futuro de los carruajes se intensificó después de varios incidentes en los que caballos se desplomaron o murieron tras trabajar durante periodos prolongados y con altas temperaturas, principalmente durante la temporada de verano.
Uno de los casos recientes que ocurrió en junio, y que ayudó a impulsar esta nueva norma, es el de Romanch Mahajan, un turista indio de 18 años que visitaba Nueva York con su familia para celebrar su graduación de secundaria, quien murió después de caer de un carruaje cuyo caballo se asustó y salió desbocado.
La familia del joven responsabilizó a la industria de las circunstancias que provocaron su muerte y pidió que se tomaran medidas para evitar tragedias similares.
Según los promotores de la ley, el 80% de los neoyorquinos quiere que desaparezcan los carruajes tirados por caballos, por considerarlos como maltrato animal.
En contraparte, la decisión provocó el rechazo de los trabajadores y propietarios de carruajes, quienes advierten que perderán sus fuentes de ingresos sin garantías de recibir una compensación económica.
Los representantes del sector cuestionan que la legislación no contemple pagos específicos por las licencias, los carruajes y las inversiones realizadas durante años. La propuesta incluye compromisos generales de capacitación y ayuda para encontrar otros empleos, pero no establece indemnizaciones económicas garantizadas.
