Luego de que Nuevo Laredo enfrentara el peor desabasto de agua para uso doméstico de los últimos años, la creciente del Río Bravo agravó la crisis y dejó a miles de habitantes sin suministro o con baja presión desde el viernes.

La situación es consecuencia de las lluvias registradas cuenca arriba, en los estados de Nuevo León y Coahuila.

Además, la emergencia hídrica ocurre en medio de una alerta emitida por la Dirección de Protección Civil y Bomberos ante un pronóstico de temperaturas extremas que, a partir del lunes, alcanzarán los 43 grados centígrados.

“Condiciones que representan un incremento importante del calor en nuestra región”, alertó.

CRECIENTE EN EL AFLUENTE BINACIONAL

En un primer momento, antes del incremento en el caudal del río, autoridades municipales, incluida la alcaldesa de Nuevo Laredo, Carmen Lilia Canturosas Villarreal, atribuyeron el desabasto al bajo nivel del Río Bravo, que llegó a registrar aproximadamente 30 centímetros de profundidad en la zona de captación.

Ahora, con el Río Bravo cerca de los seis metros de nivel y con agua suficiente para el abastecimiento, Canturosas y el ayuntamiento de Nuevo Laredo atribuyen la falta del servicio a la creciente del afluente binacional, que ha dificultado la operación de las bocatomas.

La edil informó que el nivel del río descendió a 2.5 metros, lo que ha permitido avanzar con mayor eficacia en los trabajos para restablecer el suministro.

Asimismo, señaló que personal del Equipo Subacuático de Buzos de la Comapa pone en riesgo su integridad para restablecer la operatividad de las bocatomas y acelerar el suministro de agua “hacia los hogares de miles de familias neolaredenses”.

Por expreso

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