Una exposición al asbesto ocurrida hace hasta cuatro décadas podría ser el origen de los casos de mesotelioma que se diagnostican en Tamaulipas y otros estados del norte del país. Personas que en su juventud trabajaron en fábricas, talleres o en la construcción están propensas a desarrollar este cáncer muchos años después del contacto con ese material.

Luis Antonio Delgado Soler, especialista en Patología Oncológica, explicó que el mesotelioma es un cáncer que afecta la pleura, la membrana que recubre los pulmones, y cuya principal causa es la exposición al asbesto. Detalló que, “especialmente en entidades norteñas, este mineral fue ampliamente utilizado en la fabricación de materiales para la construcción, tuberías, selladores, piezas automotrices y otros insumos industriales, sin las regulaciones que existen actualmente”.

“Hay casos documentados en los que transcurrieron hasta 40 años entre la exposición al asbesto y la aparición del cáncer. El grupo de edad donde más se presenta este tumor es entre los 60 y 65 años”, explicó el director médico asociado de Oncología Torácica en MSD México.

​No se trata de culpar, sino de reconocer

En entrevista telefónica para MILENIO Tamaulipas, aclaró que el objetivo no es responsabilizar a las industrias, sino reconocer que durante muchos años no se conocían plenamente los riesgos asociados con este material pero actualmente existen regulaciones para limitar su uso a través de normas de la Cofepris.

“Hay personas que ya no trabajan en esos sectores, pero hoy están enfrentando las consecuencias de una exposición ocurrida hace muchos años. Es un antecedente que no debe omitirse durante la consulta médica porque puede hacer la diferencia para lograr un diagnóstico oportuno”, afirmó.

“El objetivo no es generar alarma, sino promover un diagnóstico oportuno. Recordar la exposición al asbesto puede ampliar las posibilidades de tratamiento y mejorar el pronóstico de los pacientes” Luis Antonio Delgado Soler Especialista en Patología Oncológica

Síntomas de alerta del mesotelioma

Delgado Soler destacó que aunque el mesotelioma es un cáncer poco frecuente, uno de los principales desafíos es detectarlo oportunamente, ya que además de manifestarse mucho tiempo después de la exposición puede confundirse con enfermedades respiratorias comunes.

Una tos persistente por más de seis meses que no mejora con tratamiento, dificultad para respirar, fatiga al caminar, pérdida de peso sin causa aparente y dolor en el tórax son algunos de los síntomas que deben motivar una valoración médica, especialmente cuando existe un antecedente de exposición laboral al asbesto, alertó.

“El antecedente cuenta. Mientras exista, hay un riesgo. Las fibras de asbesto pueden ingresar por las vías respiratorias, alojarse en la pleura y permanecer en el organismo durante décadas, donde provocan alteraciones celulares que, con el tiempo, pueden derivar en un tumor”.

De acuerdo con el Observatorio Global del Cáncer (Globocan), en México se estiman alrededor de 375 casos nuevos de mesotelioma cada año. Sin embargo, el especialista advirtió que la cifra real podría ser dos o hasta tres veces mayor debido al subdiagnóstico.

Muchos pacientes, expuso, reciben inicialmente tratamientos por neumonía, asma o enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC), ya que los síntomas suelen confundirse con estos padecimientos. Por ello, insistió en que tanto médicos de primer contacto como pacientes deben dar importancia a la historia laboral.

“¿En qué trabajó?, ¿a qué materiales estuvo expuesto hace 20, 30 o incluso 40 años?”, son preguntas que pueden orientar un diagnóstico oportuno. Luis Antonio Delgado añadió que muchas personas se acostumbran a vivir con una tos crónica y dejan de considerarla un signo de alerta.

El médico subrayó que en la actualidad existen herramientas más precisas, como la tomografía computarizada, el PET-CT, la resonancia magnética, además de estudios de patología y biomarcadores, que permiten confirmar el diagnóstico y definir las características específicas del tumor.

Por expreso

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