El complejo panorama de la seguridad pública en Tamaulipas enfrenta un desafío que trasciende la logística y el presupuesto: el factor humano. El consumo de sustancias estupefacientes se ha consolidado hoy como el principal obstáculo para el fortalecimiento y la expansión de las fuerzas de seguridad en la entidad, convirtiéndose en el filtro más difícil de superar para quienes aspiran a portar el uniforme.
De acuerdo con los indicadores más recientes de la Secretaría de Seguridad Pública, el 35 por ciento de los aspirantes a ingresar a las filas de la Guardia Estatal son rechazados tras reprobar los exámenes toxicológicos, siendo este el factor de mayor incidencia negativa dentro de los procesos de selección y reclutamiento.
Carlos Arturo Pancardo Escudero, titular de la dependencia, ha calificado esta cifra como uno de los factores críticos que más inciden en el estancamiento del estado de fuerza. A pesar de la contundencia de estos datos, el funcionario aseguró que el flujo de candidatos enviados a evaluación se mantiene constante, aunque los resultados no siempre son los esperados por la institución.
El rigor de las pruebas ha mostrado variaciones extremas dependiendo de los periodos de captación; en lapsos de alta exigencia, la tasa de rechazo ha llegado a alcanzar hasta un alarmante 60 por ciento.
No obstante, recientemente se ha registrado una ligera tendencia positiva en las estadísticas, logrando que el 55 por ciento de los reclutados supere satisfactoriamente la totalidad de las pruebas de ingreso para dar inicio formal a su formación profesional en las academias correspondientes.
Dentro del universo de personas dictaminadas como “no aptas” para el servicio policial, el factor toxicológico predomina con una diferencia notable sobre otras causas de descarte. El hecho de que el 35 por ciento de los postulantes resulte positivo al consumo de alguna sustancia ilícita conlleva una consecuencia administrativa inmediata: son dados de baja del procedimiento de manera irrevocable. Este filtro no es discrecional, sino que responde a la normativa vigente.
Los filtros
Para ingresar a la corporación, todo interesado debe someterse y aprobar cinco evaluaciones exhaustivas que forman parte de los exámenes de control y confianza.
Estos procedimientos son obligatorios según lo establecido por la Ley General del Sistema Nacional de Seguridad Pública y comprenden una revisión médica integral, el examen toxicológico, una evaluación psicológica, la prueba poligráfica y una detallada investigación socioeconómica que analiza el entorno y el patrimonio del candidato.
El objetivo central del “doping” o examen toxicológico es detectar de manera científica la presencia de drogas ilegales o fármacos de uso controlado que posean el potencial de generar adicción, alteraciones crónicas en el sistema nervioso o afectaciones generales a la salud.
Barreras para reclutar
Más allá del obstáculo de las adicciones, el reclutamiento en Tamaulipas enfrenta barreras de carácter administrativo y económico que impiden alcanzar las metas establecidas.
Pancardo Escudero señaló que la excesiva demora en los procesos del Centro de Control, Comando, Comunicación y Cómputo (C3) genera una deserción considerable de aspirantes que sí son aptos.
Muchos ciudadanos, que acuden a la convocatoria motivados por una necesidad económica urgente, optan por abandonar el proceso debido a que no cuentan con los recursos para costear su manutención durante el tiempo de espera entre la solicitud inicial y la aplicación de las evaluaciones oficiales, lo que debilita significativamente la efectividad de las campañas de captación de talento.
Las estadísticas más recientes de la Secretaría de Seguridad Pública detallan que de un total de 1,389 aspirantes registrados para incorporarse a la Guardia Estatal, Cuerpos de Vigilancia y Custodia, solo 341 resultaron aptos tras el riguroso proceso de depuración y exámenes de confianza.
De ese grupo, apenas 288 lograron completar satisfactoriamente su formación inicial en la Universidad de Seguridad y Justicia de Tamaulipas (USJT). La distribución final de estos nuevos elementos fue de 228 para la Guardia Estatal, 51 para el sistema penitenciario como custodios y 9 como guías técnicos.
Sin embargo, este flujo de nuevos elementos resulta insuficiente para compensar el desgaste de la corporación.
