En Nuevo Laredo, al menos una persona fallece cada semana mientras espera un trasplante de riñón que no llega. Tan sólo durante 2025, esta situación dejó unos 53 pacientes sin poder recibir el órgano que necesitaban y, en los últimos cinco años, ha sumado cerca de 400 decesos entre personas que permanecían en lista de espera.

De acuerdo con información médica del Hospital de Especialidades, actualmente más de 500 pacientes continúan en espera de un trasplante renal, en medio de una disponibilidad limitada de órganos para donación.

Gregorio Jesús Ortegón Martínez, médico urgenciólogo de dicha institución, explicó que la insuficiencia renal está estrechamente relacionada con enfermedades crónicas como la diabetes y la hipertensión, padecimientos que además incrementan el riesgo de infartos y enfermedades cerebrovasculares.

Las autoridades de salud advierten que la situación podría agravarse en los próximos años debido a la alta prevalencia de estas enfermedades. Se estima que entre el 45 y el 50 por ciento de las personas mayores de 50 años padecen diabetes, hipertensión o ambas, y cerca del 12 por ciento no mantiene un seguimiento constante de sus tratamientos médicos.

Ambos padecimientos incrementan el riesgo de desarrollar insuficiencia renal, lo que eleva la demanda de trasplantes. No obstante, la donación de órganos continúa siendo insuficiente para cubrir las necesidades de los pacientes, además de que los procesos de compatibilidad entre donante y receptor reducen las posibilidades de concretar los procedimientos requeridos.

Por expreso

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *