El gobierno de Estados Unidos retomó la colocación de boyas en el río Bravo, como un muro flotante que divide su territorio con México, lo que ha generado rechazo por parte de las autoridades del lado de la frontera en Tamaulipas.
El proceso de instalación de las estructuras de color anaranjado avanza en el tramo comprendido entre Brownsville, Texas, y Matamoros, Tamaulipas, estimándose que la línea divisoria se extienda por lo menos 25 kilómetros de manera inicial.
El hecho ha generado el rechazo de autoridades locales, como el alcalde de Matamoros, el morenista José Alberto Granados, quien aseguró que la decisión fue tomada por el gobierno de Donald Trump como una medida para inhibir el cruce de personas migrantes en condición irregular.
“Es un tema a nivel federal, ya hemos también tenido comunicación con el Instituto de Migración; ellos son las maneras que están, de una u otra forma, resguardando su soberanía. Finalmente, nosotros estamos en total desacuerdo con esas acciones que se hacen”, dijo.
Aseguró que, como autoridad local y en coordinación con la política del gobierno federal, se continuará recibiendo y apoyando a extranjeros que lleguen a esta franja fronteriza.
“Nosotros como país, como mexicanos, como lo ha dicho la presidenta, la Dra. Claudia Sheinbaum, estamos para recibir a todos los compatriotas que en su momento llegan a municipios fronterizos como Matamoros y los recibimos con los brazos abiertos”, refirió.
Se colocan del lado de Estados Unidos
Para el tendido de las boyas, que al parecer son colocadas por personal subcontratado por el Departamento de Estado de los Estados Unidos, se utiliza una embarcación tipo plataforma.
Desde el año pasado se realizó la colocación de algunos tramos en la zona fronteriza entre México y Estados Unidos, y para este 2026 se retomó el proyecto, lo cual fue anunciado el pasado 11 de enero por la Embajada de Estados Unidos.
