El nivel del río Pánuco continúa descendiendo de manera constante, de acuerdo con los reportes oficiales emitidos por la Comisión Nacional del Agua (Conagua) y las mediciones realizadas en el punto de control ubicado en la ciudad de Tampico, donde la escala crítica se establece en 1.25 metros, la métrica indica que ya bajó.
Durante la mañana de este viernes, los instrumentos registraron una altura de 94 centímetros, lo que representa un descenso de 11 centímetros en comparación con la tarde del jueves, cuando el nivel alcanzaba 1.05 metros.
Esta tendencia a la baja es considerada una señal positiva tras varias semanas de preocupación entre autoridades y comunidades ribereñas, afectadas por el desbordamiento del afluente en distintos puntos del norte de Veracruz y sur de Tamaulipas.
Jorge Montero Piedra, director de Protección Civil, informó que el comportamiento del río muestra estabilidad y que las previsiones indican un descenso gradual durante los próximos días. “El nivel sigue bajando y no se esperan incrementos importantes en el corto plazo. Estamos atentos a los reportes de Conagua y mantenemos comunicación con las autoridades municipales de la zona ribereña”, señaló.
Sin embargo, pescadores y boteros que operan en los cruces de lanchas del río consideran que el proceso de normalización podría tardar al menos dos semanas más, ya que las corrientes internas aún arrastran agua desde las zonas altas. “Todavía se nota la corriente fuerte en algunos sectores, pero sí se ve que el nivel está bajando rápido. Creemos que en unos quince días ya todo estará como antes”, comentó Javier Mendo, uno de los trabajadores del muelle.
Las condiciones meteorológicas también han contribuido a estabilizar la situación. Este viernes se reportó una temperatura promedio de 27°C, con una máxima de 30°C y una sensación térmica de 31°C, además de una humedad relativa del 83%.
De acuerdo con los pronósticos del Servicio Meteorológico Nacional, no se prevén lluvias en la región durante la jornada, lo que favorecerá el descenso del afluente.
Con este escenario, las autoridades locales mantienen vigilancia preventiva, especialmente en las zonas bajas donde persisten encharcamientos y lodo.
Se prevé que, si las condiciones se mantienen sin precipitaciones, el cauce recupere su nivel habitual a inicios de noviembre, devolviendo la tranquilidad a cientos de familias ribereñas que dependen del río para su sustento.
