La última gira de la secretaria del Bienestar Ariadna Montiel en Tampico dejo herido al gobernador tamaulipeco Américo Villarreal, uno de los mandatarios más allegados a Andrés Manuel López Obrador y su familia y que ahora es un problema para el Gobierno actual que busca controlar el drama del huachicol.

En el entorno de Américo dicen que este incluso llamó en diversas ocasiones a la funcionaria federal que optó por no atenderle el teléfono. Entendible: Montiel no ha descartado de plano ser candidata en Chihuahua y para esa nominación resulta imprescindible no tener problemas en Estados Unidos ni ser asociada a figuras potencialmente tóxicas.

Y es que Américo se encuentra en el epicentro de la crisis del huachicol que ha generado una situación traumática en la Marina pero que tuvo su primer episodio en Tampico, en el estado gobernado por Villarreal donde se interceptaron los buques que luego devinieron en la caída de altos oficiales de la Semar.

La decisión de Montiel, debe decirse, es una anécdota. El problema de fondo es que en Ciudad Victoria se está hablando de la posibilidad de que en octubre Américo se separe del cargo y sea el Congreso local quien designe al gobernador sustituto que deberá completar el sexenio que finaliza en 2028.

En las principales mesas políticas de habla de dos figuras. Por un lado la senadora Olga Sosa, que tendría el respaldo de buena parte del staff del gobernador pero que carga con el problema de haber sido muy cercana a esa sociedad explosiva conformada entre el actual secretario de Educación Mario Delgado y el patrocinador de campañas Sergio Carmona, asesinado en una barbería de San Pedro Garza García en 2021.

El otro aspirante a ser gobernador es el senador José Ramón Gómez Leal, amigo de Adán Augusto López Hernández: un vinculo que ya es un problema en si mismo. Las explicaciones sobran.

Por expreso

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